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Temporada 2021/2022

Io Sarah, Io Tosca

Io Sarah, Io Tosca

Traducido del italiano. Títulos, nombres, teatros y titulares de prensa se mantienen como se publicaron originalmente.

LAURA MORANTE

en

IO SARAH, IO TOSCA

di LAURA MORANTE

y con

CHIARA CATALANO

voz y piano

escenografía LUIGI FERRIGNO

vestuario AGATA CANNIZZARO

música original MIMOSA CAMPIRONI

iluminación TOMMASO TOSCANO

dirección DANIELE COSTANTINI

La foto de Laura Morante es de Ada Masella. NOTAS DEL AUTOR

Hace algo más de un año Mimosa Campironi me propuso leer un breve melólogo inspirado en Sarah Bernhardt y su relación con Victorien Sardou y con el personaje de Tosca, que el dramaturgo había escrito para ella. Estábamos en plena pandemia; se decía que los teatros reabrirían, aunque sin poder llenar la sala. Así que buscaba un texto para un montaje fácil de llevar a escena, con no más de dos actores. Aquella breve lectura dejaba entrever una personalidad insólita y fascinante. Habiendo vivido muchos años en Francia, había oído hablar a menudo de Sarah Bernhardt: adorada por Oscar Wilde, admirada por Proust y por un jovencísimo Sigmund Freud, que le dedicó una página de su diario, la preferida de Victor Hugo y cordialmente detestada por Antón Chéjov. Se ha escrito de Bernhardt que fue la última actriz del siglo XIX, frente a Eleonora Duse, a la que se llamó la primera actriz del siglo pasado. En los ambientes teatrales franceses se cuentan anécdotas sobre sus caprichos extravagantes, como rodearse, en pleno París, de animales exóticos e incluso peligrosos —monos, loros, guepardos, ¡incluso caimanes!—, se citan algunas de sus ocurrencias especialmente mordaces y se recuerda cómo se empeñó en seguir actuando incluso después de que le amputaran una pierna a los setenta y un años: llevada a escena en una litera dorada, emprendió incluso una última, aventurera y agotadora gira americana. Pero de la persona detrás de la apariencia, de la historia y de la leyenda de la que fue quizá la primera verdadera diva —que consiguió que los periódicos de todo el mundo hablaran de ella casi a diario—, de la mujer que fue Sarah Bernhardt, no sabía casi nada. Quizá valía la pena conocerla. Así emprendí un viaje fascinante por los muchos libros que se le han dedicado, empezando por su autobiografía, tan reveladora de su carácter como imprecisa, esquiva y llena de lagunas sobre los episodios no siempre edificantes que la convirtieron en una actriz y una mujer célebre —idolatrada y duramente criticada, pero siempre en el centro de la escena— y sobre todo sobre su vida privada y sentimental: baste decir que su hijo Maurice aparece por primera vez en las memorias de Bernhardt cuando ya tiene cuatro años, y nada se dice de quién pudo ser su padre. Así que la investigación tenía que continuar: la interesante biografía de Arthur Gold y Robert Fizdale, los libros de Claudette Joannis y Guy De Pierrefeux, y las actas del proceso por difamación que Sarah emprendió —tras destrozarle la casa— contra su antigua colega y amiga Marie Colombier, autora de un best seller de la época que revelaba los secretos de la Diva. Cuanto más avanzaba en mi exploración, más me convencía de que el encuentro entre Sarah y Tosca —a través del diálogo en gran parte misterioso e inconsciente que siempre surge entre un personaje y el actor que lo interpreta— podía producir un desvelamiento gradual y fascinante de la propia personalidad de Sarah: celos, pasión, rabia, devoción y rebeldía no pertenecían solo a la ficción del drama de Sardou, sino también a su primera y magistral intérprete. Al final del viaje sentí que por fin tenía derecho a intentar contar la historia de Sarah: cínica y sentimental, sin escrúpulos y soñadora, supersticiosa e intrépida, vulnerable y combativa, tan celosa de su intimidad como insaciablemente hambrienta de fama y, quizá sobre todo, de amor.

Laura Morante

NOTE DI REGIA

«La Tosca» de Victorien Sardou se representó por primera vez el 24 de noviembre de 1887 en París, en el Théâtre de la Porte Saint-Martin. Sardou había escrito el drama para la actriz más importante de la época, la célebre Sarah Bernhardt. En su tercer espectáculo juntos, después de «Fedora» y «Théodora», el autor y la gran actriz eran las dos «estrellas» de la escena francesa. Alguien podría preguntar quién era el director: la respuesta es que su nombre no figuraba en el cartel. La figura del director tal como la conocimos a lo largo del siglo XX todavía no existía. La dirección servía de enlace y mediación entre las exigencias de los autores y las de los actores. Este papel, sin reconocimiento oficial, lo desempeñaban los propios autores, los empresarios teatrales o, a veces, uno de los actores. La tarea y la identidad del director de escena empezaron a destacar en los últimos años del siglo XIX, gracias a las ideas y al trabajo de algunos nuevos actores-directores, hasta dar lugar a una reforma teatral decisiva.

Es curioso que ese mismo año, 1887, André Antoine, actor-director francés de 29 años, fundara el «Théâtre Libre» en París, y que en Moscú Konstantín Stanislavski, con solo 24 años, debutara como actor-director en el teatro de la Sociedad Moscovita de Arte y Literatura. Así, en 1887, mientras Bernhardt triunfaba en «La Tosca» de Sardou, los dos primeros grandes directores que anunciaban el teatro moderno debutaban en el mismo París y en Moscú.

La compañía de Antoine se disolvió en 1896, mientras que en 1898 Stanislavski y Vladímir Nemiróvich-Dánchenko fundaron el Teatro de Arte de Moscú, que se haría famoso por sus montajes de «La gaviota», «Tío Vania» y «Las tres hermanas» de Antón Chéjov.

Es en este contexto donde Sarah Bernhardt y Victorien Sardou pusieron en escena «La Tosca»: un contexto muy vivo, que anunciaba grandes cambios e innovaciones extraordinarias en el arte del teatro.

«Io Sarah, Io Tosca» de Laura Morante retrata a Sarah Bernhardt en los días previos al estreno de «La Tosca». La obra se articula en tres escenas: la primera el 3 de noviembre de 1887, al inicio de los ensayos; la segunda dos semanas después; la tercera al amanecer del 24 de noviembre, día del estreno. Muestra a Sarah dominando los nervios del estreno, preparándose para enfrentarse a sus enemigos y reviviendo su pasado a lo largo de un recorrido emocional más que cronológico.

En nuestro espectáculo, en escena están Sarah y una joven música que interactúa, comenta y conversa solo a través del sonido de su piano y de su canto, en un flujo continuo de interpretación, acción y música que espero sea cautivador, emocionante y, por momentos, incluso divertido.

Daniele Costantini

Fotografías libres de derechos de publicación para uso de prensa. Se ruega citar siempre el crédito fotográfico: ph. Ada Masella – Filippo Manzini

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Teatro Comunale Carpi, 5–7 nov 2021

Teatro della Pergola Firenze, 9–14 nov 2021

Teatro Ambra Jovinelli Roma, 16–28 nov 2021

Teatro Comunale Thiene, 30 nov – 1 dic 2021

Teatro Era Pontedera, 4–5 dic 2021

Teatro Toniolo Mestre, 10–19 dic 2021

Teatro Sociale Camogli, 9 ene 2022

Teatro Chiabrera Savona, 11 ene 2022

Teatro Nuovo Verona, 25–30 ene 2022

Teatro Partenio Avellino, 1–2 feb 2022

Teatro Verdi Salerno, 3–6 feb 2022